• RSS
  • Youtube
  • Twitter
  • Facebook

historia de un ciego minimalista

Somos muchos los que tenemos historias interesantes de por qué empezamos a correr descalzo o con calzado minimalista, algunos lo han plasmado en un libro como Emilio Saéz en ‘La Aventura de Correr Descalzo’, y a otros lo hemos podido leer en nuestro foro. Sin embargo, hace día llegó a nuestro alcance la historia de un chaval inglés llamado Ruud, que quería compartir su experiencia con el calzado Vivobarefoot. Es una lectura muy inspiradora, por lo que le animó a tomar 5 minutos y echar un vistazo al artículo que ha redactado. Es ciego y es un estudiante de etnomusicología en la SOAS Universidad de Londres a la que asiste todos los días.

Conozco el movimiento minimalista – descalcismo desde hace algunos años, pero tenía dudas sobre si me podría adaptar a andar con lo mínimo o descalzo, ya que tengo problemas relacionados con el pie, principalmente pies planos y tobillos débiles.

A principios de enero me vino de nuevo a la mente y decidí que iba a comprarme un par de zapatos barefoot o minimalista. Después de algunas investigaciones me decliné por la marca Vivobarefoot; una empresa inglesa que ofrece una gran variedad de zapatos minimalistas para diferentes situaciones. Nada más ponermerlos y durante los primeros pasos supe que iban a cambiar mi vida, mucho más de lo que podría esperar.

¿Pero qué es el calzado minimalistas? El calzado barefoot o minimalista permite que sus pies se comporten de forma natural, como si estuvieran descalzos, ofreciendo protección contra objetos punzantes o ásperos y contra el excesivo calor o frío. Esto significa que sus pies están planos en el suelo, es decir, no tienen tacón y con suficiente espacio para que los dedos puedan flexionar y expandirse. No hay sistema de control de la pisada, ni amortiguación, y se basa en el principio de que la evolución de varios miles de años nos ha proporcionado pies que aportan estabilidad para poder movernos de forma bípeda. Consideremos los hechos, un solo pie tiene 28 huesos, cientos de músculos y más de 200.000 terminaciones nerviosas localizadas en la planta del pie. Estas maravillas biomecánicas son, por su naturaleza, fuertes, flexibles y capaces de enviar a nuestro cerebro mucha información sobre donde estamos de pie, ya sea caminando o corriendo. Según la ciencia, un asombroso 70% de toda la información que recibimos sobre nuestro entorno directo proviene de los pies, mientras que sólo el 30% proviene de la vista y del oído.

Hace casi 20 años, al iniciar mi entrenamiento de movilidad después de una pérdida completa de la vista, se me instruyó para usar toda la información sensorial disponible, incluyendo los pies, sin embargo desde que adquirí mi calzado minimalista esto ha adquirido un nuevo significado. Una de las primeras veces que salí a dar un paseo por los caminos de mi localidad, me detuve para realizar un rápido experimento: ¿cuántos pequeños guijarros sueltos puedo sentir bajo los pies? De repente, me sorprendió ser capaz de sentir con tanta claridad las pequeñas piedras bajo mis pies. Al volver a Londres, los pequeños rebose de las baldosas se convirtieron en un claro indicador. Por cierto, ese día empezó en -3 ºC y a lo largo del día subió hasta -1ºC, pero mis pies se mantuvieron calientes en todo momento.
Ser capaz de sentir estas baldosas con tanta claridad, significa que puedo reaccionar rápidamente a ellas y caminar con mayor confianza en mis rutas diarias.

Como resultado he ganado de uno a tres minutos del tiempo que empleo en caminar desde la estación de metro hasta la universidad, con el permiso del tráfico de Londres, por supuesto. Esta fluidez también se ha transferido tanto a escaleras manuales, como mecánicas. Al bajar las escaleras utilizo los dedos de mis pies para sentir los bordes de los escalones, lo que me ayuda a bajarlos con más confianza. En las escaleras mecánicas puedo sentir la división entre los pasos, lo que significa que puedo ajustar mi posición tan pronto como me subo. Estas mejoras han contribuido a reducir mi estrés diario.

Por otra parte, al tener mayor sensación del suelo puedo reaccionar más rápidamente a las superficies irregulares, por lo que me re-equilibro más fácilmente. Esto no fue tan evidente para mí hasta que estaba de pie en un tren de la línea Metropolitana, balanceándose y rebotando mientras iba de estación en estación, y me di cuenta de que estaba de pie mucho más seguro que cuando llevaba mis viejas botas de montaña. Recuerde que en el calzado minimalista los pies están planos en el suelo, con el talón y los dedos en el mismo nivel, que también pasa a ser el mismo nivel que el suelo, sólo hay entremedio unos pocos milímetros de zapatilla. Cuando el piso se mueve de una manera particular, también lo hacen los pies y el cuerpo reacciona casi instantáneamente para mantener el equilibrio. Cuando estoy de pie en el metro me sostengo con mucho menos esfuerzo e incluso puedo inclinarme hacia un lado sin temer a perder el equilibrio.

Hay un pequeño inconveniente. La mayoría de nosotros tenemos pies débiles e inflexibles; y no están acostumbrados a lidiar con el mundo exterior sin el apoyo adicional ofrecido por los zapatos convencionales. Para pasar a las zapatillas minimalista es necesario un período de transición. Algunos webs aconsejan dos meses, a menos que estés acostumbrado a caminar descalzo la mayor parte del tiempo, que fue mi caso. Aun así, desde que utilizo mi nuevo calzado minimalista mis pies y piernas se han vuelto más fuertes y más flexibles. Mis dedos han comenzado a estirarse y los arcos plantares se han ido pronunciado.

Desde ahora sólo usaré calzado minimalista, no sólo para dejar que mis pies se muevan de la forma más natural posible, sino también para mantener los beneficios de movilidad que os he comentado.

4 Responses so far.

  1. Roberto dice:

    Hola, a mí también me pasó lo mismo. Perdí la vista hace unos 10 años y desde el verano pasado uso calzado minimalista.
    La percepción del terreno que pisas que sientes con este tipo de calzado no lo notas con el calzado normal y es verdad que te ayuda a preveer cualquier obstáculo.
    Yo empecé con una sandalias pies sucios que usaba casi a diario y poco a poco empecé también a salir a correr con ellas, siempre acompañado de mi pareja. Que me hace de guia.
    Y poco a poco me ido adquiriendo más calzado de tipo minimalista, Vivobarefoot y lems para el uso diario, unas vff kso evo para practicar goalball, un deporte específico para ciegos y deficientes visuales.
    Ya ahora este año quiero empezar a realizar carreras de montaña con guía. Aunque no se porque calzado decidirme. No sé si será mejor seguir corriendo con sandalias a usar unas zapatillas cerradas, por el tema de la protección. Ya que aunque el guia me vaya indicando por qué tipo de terreno vamos caminando… voy apoyando el pie sin saber lo que hay debajo o si hay algo cerca que me pueda rozar
    Que zapatillas minimalistas o sandalias tienen más protección en la suela sin perder la flexibilidad y adaptación que tiene este tipo de calzado?
    Ya que por ejemplo cuando corro con mis sandalias por parques con caminos de tierra con algo de grava, cuando pisó las piedrecilla has con el antepié no tengo ningún problema pero a veces alguna piedrecilla de más tamaño si me coincide justo debajo del arco o del talón sí que me acuerdo de ella durante un buen rato… porque claro, al no ver, no puedo ir mirando donde pongo los pies y se cae una piedra por ahí pues vaya que la piso… Jeje

    • Peluko dice:

      Muy interesante tu historia, Roberto. Nosotros hemos descubierto la importancia del aparato sensorial de los pies para los videntes, pero jamás imaginamos que para los invidentes puede ser aún más importante.

      Sobre tu pregunta, te puedo hablar sobre sandalias. De lo que he probado, las que más protección ofrecen sin perder flexibilidad ni adaptación son las Pies Sucios Nunche 3. Con más protección ya te tienes que ir a algo estilo Luna Oso, pero la flexibilidad y adaptabilidad no son comparables. Para mí, como corredor ‘vidente’, el extra de protección no me compensa la pérdida de flexibilidad y adaptabilidad, así que no uso las Oso.
      Ahora, desde el punto de vista invidente no me atrevo a aconsejarte, ya que me da pánico nada más pensar el correr por el monte sin ver donde piso. Cuando se hace oscuro ya voy con mucho cuidado.
      Eso sí, nos encantaría que nos contaras cómo va tu progresión por montaña, me parece interesantísimo.

    • Raúl dice:

      ¡Qué interesante! este es otro reto para el calzado minimalista, porque normalmente se cuenta con la visión para evitar los peores obstáculos para los pies, que en mi experiencia suelen ser las piedras… digamos medianas y puntiagudas. Yo cuando hago huaraches caseros procuro incluir una plantilla protectora, y he observado que algo fino y sencillo puede ayudar mucho. Por ej. si uno pega una lámina de plástico (PET, plástico que se usa por ej. en botellas de gaseosa; otros son más blandos) con un material algo más blando como espuma o corcho da bastante resultado… lo mejor que he probado hasta ahora yo diría que es PET y una goma EVA especial que no es la que venden en papelerías, sino que es una mucho más dura que se consigue en webs que venden materiales ortopédicos, a lo que se tiene que añadir algo por encima para el sudor del pie: el conjunto puede tener menos de 3mm pero se nota mucho. Claro que para montaña igual es mejor un calzado cerrado como las famosas Merrel, ¿no?

  2. Roberto dice:

    Bueno, por ahora para empezar me he decidido por unas zapatillas de natura runing como son las brooks puregrit 3, para tener algo más de protección.
    Porque la verdad, me he puesto a caminar sobre una zona con muchas piedras pero la mayoría eran redondeadas, y ninguna de punta con todo el calzado minimalista que tengo… Y la verdad es que cuando apoyo en el arco O con el talón me hago un poco de daño. Y eso que han sido sólo unos pocos metros, no me imagino en una carrera de 15:00 a 20:00 kilómetros…
    No descarto, más adelante, se encuentra unas sandalias de neumático que la suela tenga bastante grosor, el probar a correr con ellas por el campo.