Reebok Cushion

Hace unos meses, por una de esas carambolas de la vida, cayeron en mis manos (aunque su destino eran los pies) unas zapatillas amortiguadas. De las estándar de toda la vida. Bueno, al menos de toda la vida desde que se inventaron las zapatillas amortiguadas. En concreto son unas Reebok One Cushion 2.0, como las de la foto. Algo totalmente distinto a lo que normalmente tratamos por aquí.

Va ya para siete años que dejé la amortiguación y realmente nunca la he echado de menos. Pero a lo mejor no la he echado de menos porque no recuerdo como era. Así que pensé ¿por qué no? por lo que decidí probarlas un rato.

La primera sensación es que ¡me sentía más alto! Después de tanto tiempo de llevar calzado con poco o ningún drop, el puñado de milímetros de más se hace notar. Las zapatillas son realmente suaves en el pie, y la amortiguación hace que parezca que voy sobre nubes al dar unos pasos. Además son bastante anchas de antepie para lo que suele ser habitual en este tipo de zapatillas. El llevar más drop del que estoy habituado me hacía sentir que tenía una postura extraña, aunque de todas las sensaciones la única que me molestaba era la falta de flexibilidad en la suela, que a pesar de toda la suavidad de materiales y lo ‘mullido’ de la amortiguación, no conseguía disimular la sensación de tener el pie entablillado.

Tras un rato de llevarlas paseando llegó la hora de correr un rato. Aquí las sensaciones son bastante extrañas. Por un lado el llevar el pie tan protegido no deja de tener su lado agradable: todo es suavidad. Pero también hace que pierda toda la sensación de contacto con el suelo: pisara lo que pisara las sensaciones eran idénticas.

Tanto tiempo de minimalista ha hecho que me habitúe a mantener una postura correcta, sin adelantar la pisada y manteniendo flexionadas las rodillas, lo que me ha permitido correr sin ‘hincar el talón’ como hacía antiguamente con este tipo de zapatillas. Pero claramente, a la hora de la pisada, lo más influyente ha resultado ser el drop. El llevar tanto drop hace que sea realmente difícil hacer una pisada plana o de antepié. Al final el talón siempre acaba tocando primero y una vez que toca el suelo se fuerza el resto de la pisada. Este efecto es más pronunciado cuanto más despacio se va. A ritmo de trote suave es claramente perceptible y a estas alturas me resultaba molesto. A ritmos altos los tiempos de contacto bajan y el drop es menos perceptible y por lo tanto menos molesto. A continuación podéis ver un par de videos grabados con las zapatillas a distintos ritmos y uno descalzo para comparar.

Al final, la conclusión a la que he llegado es que creo que ahora, que ya tengo una técnica más o menos depurada por los años de minimalista, podría usar este tipo de zapatillas sin muchos problemas, sin caer en las lesiones en las que caía anteriormente. Como decía antes, puedo no adelantar la pisada, mantener la postura, la alta cadencia y las rodillas flexionadas. Lo único que no puedo mantener es una pisada plana relajada, sobre todo a bajas velocidades, que al final son las velocidades en las que más tiempo estamos.

Entonces, realmente, la conclusión a la que llego es ¿para qué quiero este tipo de zapatillas si su principal razón de ser, la amortiguación, es el principal estorbo que tengo en su uso?

 

4 Comentarios

  1. buenas..

    me pasó algo parecido cuando hice la prueba con unas asics que tenía guardadas tras más de 4 años con calzado barefoot.

    nada más ponerlas me agobia la puntera, que es bastante estrecha, después la rigidez de las zapatillas, so plasticosas por todos lados con la finalidad de “proteger el pie”. Al empezar a trotar mi pie es una tabla, no existe movilidad, y para colmo el drop me obliga a pisar de talón por mucho que intente evitarlo.

    conclusión, que horror, fuera de mi casa las zapatillas amortiguadas y a la basura del tirón.

    que alegría haberme librado de semejantes aparatos de tortura 🙂 sin ánimo de ofender a quienes todavía no han probado el minimalismo o disfrutan con sus amortiguadas

    un saludo

  2. Lo cierto es que esas Reebok son con control de pronación y por eso son tan rígidas. Me gusta ir a medio camino entre minimalismo y amortiguado, y en verdad con una buena técnica de carrera es posible. Llevo unas Puma Faas 300 V4 y algunas Nike Flyknit Lunar 2 y LunarTempo; neutras, ligeras, flexibles y con mi pisada natural…. Tampoco hay que ir dejando el pellejo de los pies por el asfalto.

    • Hola Oscar. Cada uno debe elegir lo que mejor se le adapte, pero siempre hacerlo con ‘conocimiento’. Una persona, como tú, que ya tenga una técnica depurada ya es capaz de elegir que le conviene. Yo soy minimalista y descalcista, suelo correr con drop cero, pero también me encuentro muy cómodo con zapatillas con drop bajos, de 4 o 6 mm. Ya más drop lo noto demasiado bajo mis pies y siento cómo interfiere en mi pisada. Y aparte del drop, los otros parámetros básicos son la flexibilidad de la suela y la amplitud para que se expanda el pie en la pisada, parámetros que no siempre se tienen en cuenta ya que el drop es el más llamativo.

      Lo que sí he aprendido como minimalista es que drop no es lo mismo que amortiguación. La amortiguación únicamente sirve a quien tiene una mala técnica, para el resto es únicamente un estorbo.

      Saludos.

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