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Hace algo más de un mes escribí un artículo para esta misma web en el que compartía las datos extraídos de una encuesta americana sobre barefoot/minimalismo. Era un cuestionario sencillo y con preguntas muy simples, pero que ofrecía datos bastante esclarecedores sobre los hábitos y experiencias de los corredores que se habían decidido a probar con esta manera de correr. Como casi toda la información que se maneja sobre este asunto viene del extranjero, pensé que sería buena idea realizar una encuesta similar en nuestro país para valorar los datos de nuestra reducida comunidad, y aunque sea a título de curiosidad, las conclusiones podrían ser comparadas con las de la encuesta americana.

Al principio pensé en usar plataformas “abiertas” y de libre acceso (mi blog particular o esta propia web), pero ante el temor de que se desvirtúen demasiado las respuestas por la participación de individuos sin interés o experiencia específica en el tema, decidí realizarla en un entorno “más controlado” (aunque eso siempre es relativo) y elegí un grupo de Facebook al que pertenezco llamado “Amigos del minimalismo”. El grupo consta de más de 500 miembros, y aunque era consciente de que muchos de ellos no participarían, el hecho de que fuese un grupo bastante activo hizo que se postulara como la mejor opción para recabar datos.

encuestas

La encuesta se mantuvo 15 días en activo en la “cabecera” del grupo (previo permiso a su administrador, al que agradezco de nuevo desde aquí su diligencia y amabilidad en colaborar) para evitar que se “perdiera” entre el resto de noticias de la comunidad. El número de participantes fue de 102 individuos, que equivale a un 20% aproximado de los integrantes del grupo, y aunque la cifra pueda parecer baja, creo que objetivamente es más de lo que cualquiera pudiera esperar; no olvidemos que el barefoot/minimalismo sigue siendo una manera de correr seguida por una minoría, y que de esos algo más de 500 miembros, contar con el 20% es una cifra más que respetable (reitero mis agradecimientos a todos los que participaron).

La encuesta se basa en la realizada en Estados Unidos -citada al principio del artículo y que originariamente constaba de 12 preguntas-, pero previamente modificada y con alguna pregunta añadida sin perder la esencia de la original.

En cuanto al análisis de los datos, serán tratados pregunta por pregunta, acompañados por el gráfico representativo y por la conclusión personal de cada una de ellas:

Pregunta nº 1: Cuando tomaste la decisión de empezar a correr descalzo/minimalista, y durante todo tu proceso de “transición” -si lo hubo-, ¿cómo lo hiciste?

Pregunta 1
Con esta cuestión se pretendía valorar la herramienta (descalzo, tipo de calzado…) que se usa habitualmente para realizar la transición. Se puede apreciar que con un 43% sobresale la opción de alternar descalzo con zapatillas minimalistas, y curiosamente, se igualan las opciones de gente que corrió siempre con zapatillas minimalistas y alternando cualquiera de las opciones con las zapatillas tradicionales. Esta última respuesta puede significar que hubo individuos que creyeron que alternar con zapatillas tradicionales significaría algún tipo de “protección” o sencillamente, que existía un alto grado de susceptibilidad frente al minimalismo y/o poca confianza en lo que hacían.

Pregunta nº2: ¿Has dado por finalizada tu “transición”?

Pregunta 2Aquí se puede ver la opinión subjetiva de los participantes en cuanto a su evolución como corredores descalzos/minimalistas. La transición siempre es una parte delicada y bastante discutida, así que con  estas respuestas (y en combinación con alguna posterior que versará sobre el tiempo total que llevan corriendo los participantes de esta manera) se puede valorar lo complejo del tema. Para muestra, un botón: dos grupos bastante parejos se decantaron entre el SI y el NO, mientras que un nada despreciable 15% opinó que no lo sabe. La transición no es ninguna broma.

Pregunta nº3: En la actualidad, ¿cómo sueles correr habitualmente?

Pregunta 3

Con esta pregunta nos hacemos una idea sobre el panorama actual del tipo de calzado que usan los participantes, es decir, con qué corren habitualmente. En esta ocasión, la alternancia entre descalzos y zapatillas minimalistas sobresale entre el resto de las opciones con un 48%. Bastante revelador, según mi parecer.

Pregunta nº4: ¿Cuánto tiempo duró tu “transición”?

Pregunta 4
Volviendo al peliagudo tema de la transición, preguntamos esta vez por el tiempo transcurrido, y las respuestas volvieron a ser esclarecedoras. Un 43% de los encuestados respondió que no estaba seguro de si habían acabado con ella, lo que viene a recalcar una vez más la importancia de tener paciencia, precaución y mucha cabeza a la hora de pasarse al barefoot/minimalismo.

 

Debido a lo extenso del artículo, hemos decidido dividirlo en 3 partes que iremos publicando a lo largo de la semana. Muchas gracias.

 

One Response so far.

  1. Corriente dice:

    Te has tomado un trabajo que no puedo dejar pasar sin unas palabras de agradecimiento. Quiero además (ya que el trabajo duro ya lo has hecho tú😜) ofrecer mis impresiones sobre los resultados de esta encuesta. Que quede claro que mi intención es intentar aportar algo (espero que no todo sean tonterías) a tus acertados comentarios.

    1- Cuando tomaste la decisión de empezar a correr descalzo/minimalista, y durante todo tu proceso de “transición” -si lo hubo-, ¿cómo lo hiciste?
    La gente que no quiere perder entrenamientos o desea conservar su nivel de actividad o forma física puede ser reacia a dejar sus zapatillas tradicionales para poder continuar con la intensidad y kilometrajes de sus entrenamientos. Por otro lado, estos corredores suelen fracasar en su adaptación al minmalismo y creo que no es solamente una la razón. Por un lado la adquisición de la técnica de carrera correcta para correr minimalista se retrasa, por otra aumenta el riesgo de lesión pues a la sobrecarga inherente a la nueva forma de correr se suma el entrenamiento de la antigua y por último las personas que se acerquen al minimalismo solamente con la intención de mejorar sus resultados pueden frustrarse, pues el proceso suele resultarles demasiado largo y eso en un mundo cada vez más “resultadista” y “cortoplacista” no encaja (personalmente considero esta última la principal causa de que el minimalismo no termine de cuajar).

    2- ¿Has dado por finalizada tu transición?
    ¿Y cuándo podemos dar por terminada la transición…? Si consideramos que la transición es una evolución en nuestra forma de correr, debemos recordar que la evolución es un proceso adaptativo que no termina… si la interpretación de la pregunta ya es subjetiva, la respuesta a la pregunta de la encuesta no la veo como para poder sacar demasiadas conclusiones… (quizá si en relación a respuestas a otras preguntas). Muy de acuerdo contigo.

    3- En la actualidad, ¿cómo sueles correr habitualmente?
    Aquí me parece ver que los que empezaron su transición alternando con zapatillas tradicionales se han pasado al grupo de los que siempre corren con minimalistas. Interpreto (puede que de forma errónea) que el que se ha atrevido a correr descalzo, siquiera de cuando en cuando, no suele abandonar lo que considero una buena costumbre. Por otro lado los reacios a abandonar sus zapas tradicionales pueden ser también los más reticentes a “radicalizarse” (por convicción o por verguenza). En todo caso los números como dices son significativos…
    4- ¿Cuánto tiempo duró tu “transición”?
    Nada de nada que añadir.