En otras ocasiones hemos abordado el tema del calzado infantil, del flaco favor que ha hecho la podología y sus botitas ortopédicas a los niños, y de lo recomendable que supone mantener a los infantes descalzos la mayor parte del tiempo. Además, hemos analizado algunos modelos de zapatillas minimalistas destinados a los más pequeños (I, II y III), aportando nuestro granito de arena en la ardua tarea de informar sobre esta todavía desconocida variante de calzado infantil.

Hoy traigo este asunto a colación de un artículo que hace algunas semanas cobró vida en las redes sociales. Se trataba de un post publicado en una web dedicada al mundo del bebé y de la maternidad en general, titulado “Niños descalzos, más inteligentes (y sobre todo, más felices)”, y que venía a resumir un estudio publicado por Isabel GENTIL GARCÍA, Profesora Titular de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid. En realidad, hay que aclarar que está fechado en el año 2007, e ignoro por qué hablan de él como si estuviese recién redactado, pero bueno, eso no viene a cuento ahora. Lo interesante del asunto es lo que propone el estudio en sí.

En el propio resumen de la investigación podemos encontrar algunas sentencias muy interesantes, así que lo reproduciremos de manera íntegra:

“En la actualidad hay una tendencia a calzar a los niños precozmente. Existen calzados denominados calzado para pre-andantes y calzado para gateo. En este artículo se pretende ofrecer argumentos científicos que justifiquen la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes. Como método se ha utilizado el análisis y lectura crítica de distintas fuentes bibliográficas en relación al desarrollo psicomotriz del niño, tratados de neurología y las principales teorías sobre el desarrollo de la inteligencia en el niño. Encontramos que el movimiento físico y el estimulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño”.

Cabe destacar que únicamente se refiere a los niños que todavía no caminan (pre-andantes), pero que cruel e ignorantemente son calzados por sus progenitores con absurdos modelos a la última moda. En ningún momento hace referencia alguna a los niños que ya caminan, y por lo tanto, necesitan calzado (supuestamente), así que conviene dejar eso claro desde el principio.

Otro aspecto interesante del estudio es el interés de la autora en, como dice ella misma, “proponer argumentos científicos que justifiquen la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes”. Se habla de términos de cierta importancia como “científicos”, “justificar” y “necesidad de”, con lo que no deja lugar a dudas de cuál es su intención.

bebé descalzo

En la investigación podemos encontrar conceptos básicos de neurofisiología que nos enseñan lo importante que es la sensibilidad táctil y la sensibilidad propioceptiva en los bebés, pero lo realmente llamativo, es el aspecto dedicado a las teorías sobre el desarrollo de la inteligencia. Mediante un repaso a los diversos autores de dichas teorías, la profesora Isabel Gentil termina su exposición de manera rotunda. Como con el resumen inicial, creo que merece la pena reproducir aquí mismo la parte de las conclusiones, pero esta vez con algunos enlaces que añado yo, para una mejor comprensión lectora:

“En el niño pre-andante, la característica principal de esta etapa de desarrollo cognitivo es la superioridad de lo sensorial y lo motor sobre cualquier otro aspecto. A los 7-8 meses, que es cuando los niños manipulan sus pies con las manos o con la boca están aportando un importante estímulo para el desarrollo sensorial. No debemos reprimir la sensibilidad táctil de los pies calzándoles, pues informan del mundo exterior, transmitiendo sensaciones de temperatura, texturas… que favorecen el desarrollo psicomotor del niño, además de cuidar y potenciar la libertad de los movimientos de los dedos y de los pies; a estas edades los dedos, como órgano táctil, se mueven mucho. En la primera infancia el juego que predomina es un juego motor, jugando con su cuerpo e individual. Juega con sus pies y ello es estimulante del desarrollo, pues permite la maduración del sistema nervioso estimulando la mielinización de las dendritas y favorece el control neuromuscular, el desarrollo intelectual y las habilidades sociales. El movimiento físico del bebé es factor de aceleración de ciertas formas de maduración por el estímulo de mielinización. Es necesario que la planta del pie en el niño se ponga en contacto con superficies irregulares a fin de estimular las sensaciones cinestésicas y los reflejos posturales. El niño necesita el estímulo táctil, de presiones, de irregularidades del terreno para des-arrollar la propiocepción, mejorar la posición de articulaciones, reforzar la musculatura. El calzado denominado pre-andante o el calzado para el gateo, no tiene justificación para su uso, impide recibir sensaciones, además añade un peso excesivo a los pies impidiendo hacer lo que necesitan, esto es, moverse y además el niño se lesiona al golpearse las piernas con ese calzado. El movimiento de autodefensa que utilizan los niños de descalzarse en cuanto pueden tiene mayor significado que el que aparentemente interpretábamos. No debemos poner impedimentos al desarrollo propioceptivo, neuromuscular e intelectual del niño encerrando sus pies en un calzado que no necesita, al contrario se deberá estimular a los niños a disfrutar de su cuerpo y de su motricidad con los pies descalzos”.

Creo que está bastante bien expuesto lo que se quiere decir: calzar a los bebés que no caminan, aparte de ser absurdo, atenta contra el propio desarrollo del individuo, mermando su capacidad de estimulación sensorial. En cuanto a que los niños descalzos sean más inteligentes, no me acaba de quedar claro, pero leyendo las distintas teorías presentadas sobre el desarrollo de la inteligencia, y la intrínseca relación que hay entre ésta y todo lo que tenga que ver con lo sensorial, no me extrañaría nada.

Salud!

Enlace al estudio:  http://revistas.ucm.es/index.php/RICP/article/view/RICP0707120027A/18634

4 Comentarios

  1. Lo de la inteligencia tampoco creo que pueda tener mucho que ver con el calzado precoz, pero también me parece absurdo ponerles zapatones a los bebés…
    Interesante artículo.

  2. Muy cierto el hecho que favorece la motricidad y por consiguiente el movimiento libre, y la autoregulacion de temperatura corporal. Pero cual es el limite de temperatura en el cual uno debe abrigar sus pies por la rapida perdida de calorias? Alguien que sepa feacientemente sobre esto. Gracias.

    • Hola Pablo.
      Bajo mi humilde opinión, resumiría la respuesta con que «cada persona es un mundo».
      Sin ser físico ni biólogo, entiendo que todo dependerá de la temperatura ambiente, la humedad relativa, si hace viento o no, de la cantidad de grasa y masa muscular que tengamos -en este caso, en, los pies-, si hablamos de un individuo del África central o de un esquimal, etc, etc.
      Si hablamos de correr (o caminar) descalzos soy de los que opinan que es el sentido común el que debe dictaminar si las condiciones ambientales son favorables para hacerlo, de otra manera sería absurdo y contraproducente para nuestra salud; esto toma especial relevancia si se trata de un bebe.

      Te dejo un enlace que considero interesante sobre la sensación térmica y cómo afecta las variaciones de temperatura a nuestro cuerpo, por si encuentras más información:

      http://www.windsurfers.com.ar/sensacion%20termica.htm

      Salud!

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