• RSS
  • Youtube
  • Twitter
  • Facebook

hiperpronacionHace unos días llegaba a mis listas de lectura un artículo publicado en el Huffington Post edición USA (aquí el artículo) hablando sobre lo inadecuado del término hiperpronación y cuestionando su validez como diagnóstico para recetar plantillas, zapatillas o cualquier otra cosa.

overpronationEs un tema que ya hemos tratado en nuestras páginas anteriormente (aquí, aquí y aquí) y resulta que el concepto de hiperpronación tiene dos problemas de fondo. En primer lugar es un término inexacto: no está definido lo que se considera pronación normal, así que no podemos definir claramente lo que es hiperpronación. Los médicos y científicos no se ponen de acuerdo sobre cuánto es ‘mucha pronación’ o ‘pronación normal’. En segundo lugar no está clara la relación entre la hiperpronación y las lesiones. No se sabe cómo afecta exactamente (si es que afecta) a la incidencia de lesiones. De hecho ni siquiera hay estadísticas fiables que relacionen el nivel de pronación con las lesiones, ya que la ‘correlación no implica causalidad’ y simplemente porque muchos corredores lesionados sean pronadores no se puede deducir que la causa de la lesión sea la pronación.

sobrepronaciónLo grave de todo es que este palabro se ha usado durante muchos años como excusa para recetar plantillas, zapatillas y vete a saber qué más. Y ¿por qué se ha extendido tanto, de tal forma que es casi lo primero que aprende cualquier novato del running? Supongo que será porque es un concepto sencillo, fácilmente medible por el especialista y que el corredor lo puede entender. Vas a hacerte una prueba, te ponen a correr en una cinta y te enseñan dos fotos de tus tobillos colapsados. Miden el ángulo y te dicen ‘según los grados medidos, necesitas este calzado’. Obviamente te lo crees. Y lo peor es que los que te lo están diciendo también se lo creen, no obran de mala fe. Es algo tan vinculado a la cultura del running que todo el mundo lo da por hecho y a poca gente se le ha pasado por la cabeza cuestionarlo.

En el mundo minimalista/descalcista manejamos algunos conceptos medibles a la hora de correr (que si pisada adelantada o atrasada, cadencia, tiempos de contacto, cuerpo vertical, etc…) pero la pronación no es uno de ellos. Y la verdad es que nos va bastante bien. De hecho hay muchos minimalistas que anteriormente estaban diagnosticados como hiperpronadores que ahora corren sin problemas (servidor, por ejemplo).

ZaMi Merrell Current GloveLa conclusión que saco de todo esto es que el problema no está en la pronación, si no en el uso que se hace de ella. La pronación es uno de los mecanismos naturales de amortiguación que tenemos, y como cualquier mecanismo lo podemos sobrecargar con un mal uso. Cuando se pisa de talón con una zapatilla amortiguada y la pisada adelantada, la mayor parte del golpe se transmite directamente al tobillo, colapsándolo. Así que o tienes los tobillos de hierro o resultas hiperpronador, seguro. En este caso la hiperpronación no es el problema: es un síntoma, un efecto visible de la mala técnica de carrera. Sin embargo, con una buena técnica y una pisada de antepie o plana, en la que se flexionan las rodillas y el gesto se hace debidamente coordinado, la carga del golpe es amortiguada convenientemente por el muelle en que se ha convertido nuestra pierna – desde la punta de los dedos hasta la cadera. De esta forma cada articulación recibe únicamente la parte de la carga para la que está preparada, evitando las sobrecargas y los hiperloquesean.

 

2 Responses so far.

  1. Fermin dice:

    Buenos días!

    Coincido contigo en que las zapatillas normales inciden en el grado de pronacion, yo llevo corriendo unos meses con unas brooks pure cadence y las estoy gastando como si fuera neutro.

    Estoy preparándome para iniciar la transición pero con grandes recelos, pues por la ciudad en la que vivo corro mucho por esfalto. ¿Influye mucho?

    Un saludo!